
Diálogos de soledad:
-Otra vez aquí, dejando pasar el tiempo. Es triste ver todo tan cerrado, todo tan vacío, ¿en dónde está la gente?.
Pareciera que estoy en el lugar equivocado, como si por estar sola la vida de los otros se me hubiera escapado.
-Aquél que se conoce sabe que está destinado a analizarse aunque sea en sus propios párpados. Uno de los problemas de estar solo es que no pueden ocultarse sus debilidades con risas, aquél que ríe solo parece estar loco, aquél loco ha dejado que su debilidad se vuelva palpable, se vuelva un demonio.
-El que anda solo debe estar preparado para ser interrogado, no habrá mirada que no cuestione su falta de compañía, y el que va solo siempre viene al tanto, nunca va distraído pues no tiene conversaciones ajenas con que perderse, por eso está condenado a percatarse de todas las miradas y sentirse en el juicio final de sus andanzas.
-Así que el que va solo tiene una tendencia infame a caer en la peor de las paranoias, y en ellas imaginar constantemente un abrazo.







