jueves, 6 de noviembre de 2008

Versión número 1898 de La Última Cena



Versión número 1898 de La Última Cena, en dónde todos se han ido y sólo queda una puta, Pedro y aquél del centro, al que le arrebataron el nombre para que en caso de que las cosas perdieran control, no quedara manchado.
Ella parece tener pena, ha de ser que se siente culpable de sentir placer.
Pedro desaparece cada vez que puede, ha de ser que teme saber quien es.
Nuestro centro está divertido, quizás sea más terrenal que los otros dos, quizás nunca se debió de haber despedido, pero todo fue con estilo, con la astucia del que sabe que no podrá ser olvidado.
Y en semejante manipulación, perdimos el control.

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