Extraño es poder decir que una sola persona pueda provocarte tanto, dejarte con el corazón expandido y sin respiración, que ni siquiera alcanza para describirse como tristeza, o felicidad, se acerca a la euforia y a la nostalgia combinadas, al darte cuenta de cosas inconscientemente, y emocionarte tanto, y tan fuerte, que no puedes ni siquiera usar la lógica para convertir todo aquello en palabras.
Por ello tuve que acudir a los colores y a su psicología, a dejarlos expresar el impacto de la ausencia, y el dolor de la misma.





