No pienso que sea sencillo, ni complicado, pienso que sólo es.
Y ahí vamos, imaginándonos de la mano, estando tan lejos, pensado que quizás me llamas cuando sientes el sol en la cara, y te contesto subiendo la mirada y encontrándote en cada persona que camina con cierta delicadeza,
sin darse cuenta de nuestra evaporada y silenciosa conversación.
Te extraño, extraño tu sensibilidad desmedida, tus bocanadas de humo y la desesperación de saberte vivo, también te olvido en constancia, olvido buscarte y se me pasa contestarle al aire, con la esperanza de que te llegue mi grito en son de suspiro.
A veces pienso que si te descuido es porque no me he ido, porque cuando quiera puedo regresar a saberte dentro de una bolsa de palomitas, en la soledad de un cine de arte y el asiento que te espera vacío, prefiriendo quedarse solo que tomar a otro vago en su respaldo, en su olvido.
Recuerdo haberte regalado mi nariz, y que insaciable hayas pedido también mi cuello, tocándolo con la magia que se da en una natural protección. Recuerdo entonces haberte hecho partícipe de mi ombligo, y pedirte con los dientes que fueras capaz de no morir. Fuiste.
Por eso permanezco, tocándote en cada paso con la planta de los pies, absorbiéndote en cada poro que idealiza hasta las tragedias más burdas, y voy y vengo mil veces después. Regreso a enamorarme en donde no estás, en donde no te has ido, porque te repito mi amor que a veces es sencillo ser sin sernos, pero ser.
.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario