No quería reconocerlo, era muy molesto, tenía todos los síntomas evidentes de ese principio de etapa que iba a durar un buen rato, y me negaba a aceptarlo. Era por flojera, por dolor, porque no quería que las cosas cambiaran, que mi rutina debiera romperse por esa incapacidad de mi parte para concentrarme. Hay cosas que no pueden negarse por mucho rato, que decides dormirte para evadir la realidad y al despertar ya te encuentras inmerso en el problema, todo es caos, todo es un estado numb de consciencia, en donde estás sufriendo hasta el hueso más interno, pero tu cuerpo a la defensa decide apendejarte, para que no te des cuenta de el ataque, del daño que un parásito ajeno está provocando en ti. Ves las cosas de forma diferente, te ves a ti incapaz de volver a hacer nada, porque estás lastimada, y no hay por el momento nadie que pueda ser empático tu duelo, algunos creen que estás exagerando, otros no saben escuchar quejas que no vengan de su propio dolor. Entonces odias, te irritas, aborreces, ese parásito te está destruyendo, y no puedes alejarte, no puedes expresarlo, y mucho menos evitarlo. Toses de coraje, el cuerpo no reacciona, te piensas a ti mismo antes, y la imposibilidad de estar bien hace que el duelo aumente, que intentes con todo tu ser dejar de ver atrás. Lo reconoces, te aceptas, líquidos salen de tu nariz, de tus ojos, sudor brota de tu piel entera. Toda la gente parece saber remedios, te drogan de ideas, de esperanzas, de miel con limón, de cobijas, de compasión. Te entorpecen, te engañan, y nadie parece saber que el problema no eres tú, es el parásito, y tú sin él estarías bien, es únicamente ese ente el que te hace daño. Entonces te conscientes, lo haces parte de ti, dejas que te lastime, le das pausa a tu vida para que él termine de acabar con todo lo que tenías. Cuando ya te vas acostumbrando a ser la víctima, de repente te animas, parte de tu cuerpo necesita seguir sintiendo debilidad, miel, sueños improbables, llantos, tos, escondite, pero tu cabeza comienza a girar de forma correcta y el parasitito y sus ideas comienzan a ser absurdos, idiotas, el daño que provoca comienza a cansar. El haber sido uno mismo durante tanto tiempo, ahora parece extraño. Es momento de dejarlo atrás, la etapa ha terminado. Gracias a dios que las gripas, dan sólo una vez al año.
viernes, 30 de octubre de 2009
lunes, 26 de octubre de 2009
Estuve
Ese día, algo se rompió fuera, lejos de mi. Dentro hay muchas cosas rotas, pero puedo decir que por primera vez permanecí intacta, y sólo sufrí lo que se sufre cuando sabes que de alguna forma u otra eres diferente. Al menos puedo decir, de la forma más fría posible, que si soy lo que he sido es porque así lo decidí, y si me alejo cada vez más de un estándar, es porque así quiero vivir, a pesar del abandono que esto provoque. No puedo ser yo la que detenga justo ahora el proceso de ver y analizar más de lo que se considera normal, de sentir por todos y lamentarme a veces por lo que llega a pesar, soy presa por emoción de la sensibilidad, y la escojo, justo a ella, para guiar los pasos que quiero marcar. No digo nada de esto desde una visión de felicidad, creo que ésta no es una meta sino una cosa que se da cuando se realiza todo lo demás, y por demás me refiero a lo que elegimos como individuos en necesidad. Para mi, aunque les parezca extremo, es la de gritar. Estoy aquí proponiéndome ver atrás, para entenderme, ver al futuro, para realizarme, y detenerme, para distinguir que lo que más importa es el presente, y en el mismo encontrar un motivo para poderme levantar. No negaré la apatía de unos días, ni los impulsos, ni la ansiedad, los usaré como quien bien entiende que la vida, por el simple hecho de darnos la muerte, se compone de una normal polaridad. El equilibrio se encuentra en saber pasar de un lado a otro, sin dejarte plenamente afectar. Estoy dispuesta a construirme una vez más, a valorarme por mi errores y a perdonar, después de eso, después de verme frente al espejo y no sólo soportarme, sino quererme, me puedo entregar. Les regalo la pasión y el sufrimiento, la carcajada y el ahogo del llanto, y la explosión que todo llega a provocar. Sé que estoy aquí para darme completa, y olvidar el después, pues reconozco que ya no voy a estar.
jueves, 22 de octubre de 2009
Comparación
Me tiene transformada la idea de comparar, eso de encontrarte en el presente y a la vez sonreír, porque puedes ver atrás. Llevo tiempo haciendo trabajos de mi pasado, buscándome con objetividad, y salgo victoriosa en todos mis recuerdos, en todos mis trabajos, en el proceso.
Recuerdo pocas cosas a la perfección, pero hay cierto tipos de frases o imágenes que aparecen constantes en mis días. Una de ellas es la que se encuentra a la derecha de mi díctico, desde que la tuve me sorprendió, no sé si por el ángulo de la foto, por la felicidad infantil de mi expresión, o por el ahí presente, fuente de muchas alegrías y pesares. Han pasado dos o tres años de la foto, y seguía siendo huella de ese momento casi perfecto.
Hace poco, en un trabajo para la escuela, se dio por casualidad ese mismo ángulo, esa misma expresión. Al verla sonreí, pues más allá de ser un buen retrato, es un lugar inexplicable en el que me identifico, una tranquilidad de constancia. El saber que esa esencia, esa sonrisa, esa mirada permanece, a pesar de la muerte de la fuente que creía única para ser así, a pesar de la desaparición de los más queridos.
Estoy exaltada, ese ver al pasado por primera vez se ha vuelto objetivo, la nostalgia ha desaparecido. Puedo entenderme y reconocerme en todos y cada uno de mis aspectos, saberme igual de entregada en mi separatividad que en mi compañía.
Y por eso, por ser la prueba de lo que voy siendo, y la ayuda para hacerlo consciente, me gusta la fotografía.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



