viernes, 30 de octubre de 2009

Parásitos


No quería reconocerlo, era muy molesto, tenía todos los síntomas evidentes de ese principio de etapa que iba a durar un buen rato, y me negaba a aceptarlo. Era por flojera, por dolor, porque no quería que las cosas cambiaran, que mi rutina debiera romperse por esa incapacidad de mi parte para concentrarme. Hay cosas que no pueden negarse por mucho rato, que decides dormirte para evadir la realidad y al despertar ya te encuentras inmerso en el problema, todo es caos, todo es un estado numb de consciencia, en donde estás sufriendo hasta el hueso más interno, pero tu cuerpo a la defensa decide apendejarte, para que no te des cuenta de el ataque, del daño que un parásito ajeno está provocando en ti. Ves las cosas de forma diferente, te ves a ti incapaz de volver a hacer nada, porque estás lastimada, y no hay por el momento nadie que pueda ser empático tu duelo, algunos creen que estás exagerando, otros no saben escuchar quejas que no vengan de su propio dolor. Entonces odias, te irritas, aborreces, ese parásito te está destruyendo, y no puedes alejarte, no puedes expresarlo, y mucho menos evitarlo. Toses de coraje, el cuerpo no reacciona, te piensas a ti mismo antes, y la imposibilidad de estar bien hace que el duelo aumente, que intentes con todo tu ser dejar de ver atrás. Lo reconoces, te aceptas, líquidos salen de tu nariz, de tus ojos, sudor brota de tu piel entera. Toda la gente parece saber remedios, te drogan de ideas, de esperanzas, de miel con limón, de cobijas, de compasión. Te entorpecen, te engañan, y nadie parece saber que el problema no eres tú, es el parásito, y tú sin él estarías bien, es únicamente ese ente el que te hace daño. Entonces te conscientes, lo haces parte de ti, dejas que te lastime, le das pausa a tu vida para que él termine de acabar con todo lo que tenías. Cuando ya te vas acostumbrando a ser la víctima, de repente te animas, parte de tu cuerpo necesita seguir sintiendo debilidad, miel, sueños improbables, llantos, tos, escondite, pero tu cabeza comienza a girar de forma correcta y el parasitito y sus ideas comienzan a ser absurdos, idiotas, el daño que provoca comienza a cansar. El haber sido uno mismo durante tanto tiempo, ahora parece extraño. Es momento de dejarlo atrás, la etapa ha terminado. Gracias a dios que las gripas, dan sólo una vez al año. 

No hay comentarios: