sábado, 6 de febrero de 2010

Fui al Seven de la Condesa


Fui al Seven de la Condesa, necesitaba descubrir quien soy, no es que no lo supiera del todo, pero hay cosas que… qué se yo, se nos van de las manos, cambios repentinos y exagerados, que si somos despistados, olvidamos anotar.
Y eso ha estado pasando, de repente, todas esas manías constantes, que creí que me formaban, comenzaron a reemplazarse, y yo ingenua sin notarlo, me seguí describiendo en un diario pasado, en donde de mi esencia poco hay.
Quizás los existencialistas tengan razón, y la esencia no existe, el cambio es situacional, la memoria es registro, y el futuro es motivo, pero eso es todo, no hay que inventarnos más, después de tanta historia y ejemplos, ¿no nos queda claro que es por miedo a no ser nada que nos hacemos trascendentes?, cuando después de la muerte, el cuerpo desaparece, y con él se borra todo lo demás…
Quiero pensar en una nueva posibilidad, en donde saberte casual es un descanso, un regalo, un silencio al ruido mental. Esos susurros inaudibles que siempre prometen más, susurros que causan tensión entre el yo ideal y el real. No es cuestión de pesimismo, ni de bien o mal, esos son esquemas inventados por la sociedad, insaciable en el poder, en el control, en asustar. No creo que la desesperanza haga daño, hay que identificar el deseo, erradicar.
Puede ser que todo lo que tengamos sea un paisaje, un ambiente, un factor cultural. Unos ojos que lo observen, unas manos sensibles al viento, y oídos, (en algunos funcionales, en mi caso.. caso perdido), pero con capacidad para escuchar.
Quizás no tengamos mucho, como no sea la posibilidad de expresar, de encontrar novedades, de aprender a amar. Y luego nada, una muerte sin tierra prometida, ni infierno al cual llegar. Somos materia, simple materia y consciencia de la misma, y eso es lo que nos mantiene, nos vive, y nos destruye por igual. Lo somos todo sin ser absolutamente nada, es un juego del azar, con sueños polares, razones precisas y emociones descontroladas. Estamos enteramente dispares e incompletos, y así nos vamos a quedar. Nada más. 

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