Que me prometas que no va a importarnos,
que pasarán noches enteras disfrazadas,
indiferencia.
Que me prometas que no vamos a llorarnos,
que no seremos nosotros los que murmuren,
pasado.
Que me prometas que no acabarás siendo un invento,
ese desgarro de ideas que me ocurre por miedo,
dentro.
Que no seamos novela,
que no seamos cuento,
que no seamos estructura perfecta,
soledad.
Que no te vuelvas esa sin-pausa armónica,
que no te vuelvas nostalgia,
ni desconsuelo,
necesidad.
Que no nos cantemos silencio,
que no seamos prosa de mensajes yuxtapuestos,
que no tengamos dios,
redención.
Y olvidemos la ética,
olvidemos también la pasión,
que quede fuera de todo contexto
la posibilidad de hablar,
honor.
Pero que nos tengamos;
cuerpo,
que nos tomemos como efímera descripción.
Un sabernos en verbo,
una seguridad,
estoy.
Que no seamos transcendencia,
Que tan sólo nos seamos,
equivocación.
Que nos lamenten los poetas,
que nos probemos sin metáfora,
mal sabor.
Que nos volvamos pluma con tinta que se termina,
el reemplazo de otros,
amor.
Que no nos pase nada,
que no sintamos dolernos,
finitos,
que no nos quedemos sin voz.
Que el querernos se vuelva eterno,
a pesar de no habernos tenido,
por falta de honestidad,
corazón.


1 comentario:
Está bien padre el ritmo. Las palabras que pones al final de cada estrofa le dan un toque como que refuerza pero también puede cambiar por completo todo el sentido de lo de arriba. Muy padre también!!
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