Nunca te avisaron que el silencio lastima, el noble perdona, y el decir las cosas es una forma de reconciliación. La indiferencia es una forma sutil de muerte, de no existencia, de un constante adiós.
El enojo existe por rencor, el rencor por importancia, y la importancia por amor.
Doloroso es que me consideres una idiota, y que te escondas en la cueva ingenua de sólo-yo-me-conozco, sólo-yo.
Estoy enojada contigo Chá, acabada, decepcionada, por haber sido el reproche de un ser que no ha sabido ni siquiera conocerse a si mismo, por ser el reflejo de la incongruencia de la cabeza de otro, y la caja de culpas de la poca lucha ajena.
Estoy muriendo por creerte, por haberte amado, por nuestra poca devoción. A estas alturas nos hemos perdido enteros, y qué sé yo.. el luto no me ha sido suficiente para depurarte, porque sigues vivo, pensándome, negándome, atacándome.
-Peor ha sido la tumba de un vivo, que la muerte de un ser querido.-


No hay comentarios:
Publicar un comentario