jueves, 10 de septiembre de 2009

Oveja Negra

Si me atrevo a soñar ovejas seguro me rifo, o al menos, ya de perdis, se me olvida en donde estoy parado. Benditas, y malditas ovejas, insisto.
La película oveja negra nos transporta aquella rutina soñadora, aquél lugar del que somos inevitablemente parte, y de ese mismo infierno del que queremos escapar… Pero no hay infierno sin risas, ni lugar tan infame en donde no tengamos amigos, al menos uno, que se burle tan cínico de nuestra situación, que no quede más que mirarlo con conmoción y reír por dentro.
El guión es fantástico por la identificación que encontramos en él, por el lenguaje utilizado que nos envuelve tanto que de repente somos parte de la historia, y la sufrimos como un personaje más, las palabras utilizadas nos provocan, la risa se nos contagia, y nos vemos inmersos en esa misma situación, sin dudar por un segundo el actuar del personaje, probablemente, nosotros hubiéramos hecho lo mismo.
Al final somos mexicanos, y todos conocemos a la perfección los estereotipos utilizados en la película, sabemos que ficción o no, exageración o no, todos hemos convivido con el que jode jactándose de su poder, todos conocemos al sumiso que se queja y sueña, y al amigo que se burla con la palabra precisa y la carcajada perfecta. Todos tenemos el sueño de fuera, de ser de fuera, y si nos reímos con ellos no es más que una vil identificación, saber que de alguna forma somos todos los personajes, o lo hemos sido, y por cómoda regla, lo vamos a seguir siendo.
La historia está armada en una forma en que a cada momento disfrutas, y al mismo tiempo te exaltas, comodidad y expectativa, mezcla perfecta... Desde el principio se plantea un plan que se desconoce, y mantiene al espectador atento a los resultados, desternillándose en el proceso.
No falta el giro final de la historia, en que ya nos encontramos resignados y tristes por como se han dado las cosas, y de repente la inteligencia del personaje principal te hace sonreír y entender el por qué de tanta tragedia acumulada. Mala suerte y lucha, sueño polar constante.
De alguna forma me siento sin palabras para describir detalles, ni siquiera he podido mencionar el nombre de los personajes, porque hasta ellos son una puntada que se disfruta, un acercamiento clarísimo a lo que comienzas a vivir.
Tengo, desde que la vi, pegadas imágenes en mi cabeza, la fotografía utilizada es excelente, entre los colores comunes en el cine mexicano, hasta escenas en donde el encuadre cambia por completo de nuestra percepción normal, y aunque el dialogo sea pasajero, no puedes quitar los ojos de la pantalla, quedándote feliz de pensar que todo puede ir de la patada, pero aún hay un poco de belleza en la peor frustración.
Y las ovejas, ¿qué puedo decir de ellas? No hago más que pensarlas y tratar de determinar cuántas he tenido, cuántas he dejado ir, y cuántas necesito para tener otro momento como el que frente a esa pantalla vivir.
Soñar ovejas, vida de mexicanos, giro de sabios.. conclusión del que se ha sabido burlar de si mismo, del que ha aprendido a reír. 

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