



Toda familia mexicana tiene una alacena, lugar donde guardan todo lo que van a comer en la semana, en el mes, o los restos que se quedan guardados, y pueden servir hasta después de un año. Mi proyecto es hacer retratos de cada familia a través de sus alacenas, a través de lo que comen, y no sólo eso, si no de su acomodo, de el espacio y lugar en dónde guardan todo eso de lo que se van a alimentar, buscar identidades en esos cuartos con poca luz y llenos de colores, y dar un nuevo estilo de retrato conceptual.
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